Ecoboat no es un proyecto cualquiera

Una fría mañana de enero, nos llegó un mensaje de Marta. Nos proponía conocer a las alumnas, porque eran chicas todas menos uno, del equipo de Capacidades de Secundaria del Colegio Santa Ana de Zaragoza.

Marta había sido una niña a la que conocimos muy pequeña en nuestras actividades de ocio y tiempo libre, era inquieta y muy activa, siempre dispuesta. Ahora es una profesora preocupada por las chicas y chicos a su cargo. Los dinamiza con ese lenguaje que entienden muy bien, y no les deja relajarse.

Momento de decidir

El proyecto Ecoboat había surgido de Laura, una alumna que al igual que Marta es una chica inquieta y preocupada por el Medio Ambiente.

A Laura le llamaba la atención la cantidad de papel que se gastaba en el colegio. No podía ser. Algo había que hacer.

Comenzó a hacer con el papel utilizado por ella y sus compañeros pequeños barcos de papiroflexia, sin darse cuenta estaba ya trabajando dos inteligencias, corporal e intrapersonal.

El contagio

Casi sin darse cuenta, las fabricantes de barcos se habían multiplicado, llenaban paredes, aulas, pasillos con esas piezas… había contagiado a su curso, e incluso a otros cursos, inteligencia interpersonal.

Los ecoboat eran un clamor, todo el mundo en el colegio los conocía, pero eso no era suficiente… esos barcos tenían que tener un propósito, ayudar al Medio Ambiente.

Cómo hacer que los ecoboat transformen el mundo.

¡Los venderemos! mejor dicho…. los ofreceremos para que la gente se los lleve y de un donativo para mejorar el Medio Ambiente.

Tuvieron una experiencia estupenda en la Feria de Navidad del Instituto Tecnológico de Aragón. Eso estaba muy bien, pero todavía no se veía como esos barcos iban a transformar el mundo.

Por qué, Cómo, Qué.

El equipo de capacidades estaba trabajando duro, fabricaba barcos a buen ritmo, el qué estaba claro. Sabíamos cómo darles salida, en el colegio todo el mundo los conocía, incluso en las redes sociales, tenían un perfil de Instagram, pero… nos faltaba algo…. ¿para qué?, y ahí entramos nosotros, Pequeño Da Vinci.

Ecoboat-plenario

¿Para qué?, pero primero ¿Por qué?

Nos presentamos una mañana de febrero a trabajar con estas chicas y chico. Sin perder tiempo nos pusimos a la faena…. desplegamos nuestra arma favorita… Método InGenio.

Un proceso de Design Thinking, en el que primero empatizamos con la problemática… consumo de papel… había que saber todo lo posible, ¿de dónde  procede el papel y cartón que utilizamos?, consumos de papel y cartón en el colegio, usos que se le daban, impacto ambiental, alternativas, y cómo compensar todo ese consumo.

Una vez que éramos conscientes del problema, lluvia de ideas para aclarar los conceptos, mapa de empatía para clasificarlos y ver qué mensaje lanzar a cada público y finalmente el por qué… ¿por qué la gente tenía que apoyar este proyecto? y también ¿para qué iba a servir ese apoyo?.

Así pues se prototiparon las nuevas campañas de concienciación, materiales de difusión, actividades de sensibilización y decidir qué haríamos con los fondos que la gente donara.

Una vez hecho esto, tocaba evaluar,

Estuvimos dos sesiones de trabajo con ese equipo que les sirvió para centrar su proyecto, enfocar los esfuerzos, y sobre todo descubrir el por qué del proyecto. Según los trabajos de Simon Sinek con el Círculo de Oro (enlace al círculo de oro), si conocemos el por qué y lo hacemos ver a nuestro público, este nos acompañará, es una visión más amplia que solo hacer y hacer.

Aprender es enseñar

Nuestro método se basa en Aprender Haciendo, ser capaces de llevar a cabo las iniciativas que planteamos, pero cuando realmente aprendemos es cuando enseñamos, estamos seguros de que al equipo e Capacidades del Colegio Santa Ana no se le olvidará que anualmente consumen el equivalente a casi 600 árboles maduros, y que para compensar esa huella ecológica, reponer la masa forestal talada, ayudar a frenar la erosión y crear hábitats para especies autóctonas se proponen plantar árboles y lo llevarán a cabo con un ong ambientalista. Con esta iniciativa trabajamos la inteligencia naturalista.

A lo largo de todo el proceso hemos trabajado varias inteligencias y además hemos desarrollado las capacidades de la empatía, comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, emprendimiento y resiliencia.